sábado, 3 de agosto de 2013

POEMA DE YUSUF (y 2)

A fambre en tierras de Jacob
175.  Mas a pocos de dias la fambre fué llegada
A tierras de Yacop e de su barba honrrada,
Tenía mucha gente e una moyer guardada,
Todos a su propia costa e bien apoderada.
176.  Dijo Yacop: «Filhos, yo he sentido
Que en tierras de Egipto hay un rey cumplido,
Bueno e verdadero, franco e entendido,
E tiene mucho pan partido e vendido.
177.  Querría que tomásedes deste nuestro haber,
E que fueseis luego ad aquel rey a ver,
Contadle nuestra cuita, e querrá vos creyer,
Con la ayuda de Alláh querrá a vos vender.»
178.  Dijieron sus filhos: «Pláçenos de grado;
Iremos a veyer ad aquel rey honrado,
E veremos la su tierra, e también el su reinado,
E con la ayuda de Alláh él nos dará recabdo.»

Os fillos de Yacop plegan a Egipto
179.  De que llegaron a la tierra avistada
Preguntaron por el rey dó era su posada;
Dijo un escudero: «Aquí es la su morada,
Yo vos daré del pan e también de la çebada;
180.  Que yo soy fiel del rey, que vendo el pan alzado,
A los de fuera del reino: a los otros no me es mandado;
Decidme de dónde sois, e libraros he de grado,
Ca si sois de aquesta tierra, non vos daré recabdo.
181.  Deçidme de dónde sois o de qué lugar,
Porque podáis ansí daqueste pan levar,
E daré a cada guno cuanto queráis mercar,
Segunt el dinero lo haré yo mesurar.»
182.  E ellos le dijieron todos sus dictados
E la tierra de do eran, e cómo eran hermanos,
Filhos de Yacop e de Isac, muy amados
En Jerusalén, allí do eran fincados.
183.  E dentró el escudero al rey e contóle la razón,
E de qué logar eran e de cuál morgón,
Filhos de profeta e de buena generaçión;
«Sennor, si tú lo mandas, librarlos he con amor.»
184.  E mandó el rey que entrasen delante del privado,
E que los diesen a comer del mayor pescado,
E que los guardasen por todo el reinado,
E no los dejasen ir, e toviesen su mandado.
185.  E el rey, como los vido, hobo plaçer con ellos,
E mandóse adrezar luego de vestidos bellos,
Mil caballeros al costado esquerro, mil al drecho,
De una parte plaçer, de otra gran despecho.
186.  Los vestidos que traía eran de gran valor.
Eran de oro e de seda, e de fermosa labor,
E traía piedras preçiosas, de que salía claror,
Más traía algalía e muy rico golor.
187.   E mandó que dentrasen a veyer su figura.
E diéronle salvaçión, según su catadura,
E mandólos asentar con bien e apostura,
Maravilláronse mucho de su buena mesura.
188.  Ellos estando en piedes e el rey posado,
Hételos al rey fieramente catando.
Ellos no se dudaban nin de habían cuidado,
Tratábalos el rey con amor e de grado.
189.  E de que vieron al rey bella su catadura,
Yúdas dijo: «Hermanos, oid mi locura;
Témome de este rey e de su encontradura,
Roguémosle luego nos envié por mesura.»
190.  Por mucho que le dijieron, él no lo quiso far,
Fasta el terçero día allí los fizo estar,
Fízoles mucha honra, cuanta les pudo far,
Ansí como a filhos los mandaba guardar.
191.  La mesura del pan de oro era obrada,
E de piedras preçiosas era estrelada,
E era de ver toda con tal guisa enclavada.
Que façia saber al rey la verdad apurada.

O rey interroga a los fillos de Yacop
192.  Dijoles el rey, nuevas les demandaba,
La mesura en su mano, que se la meneaba,
Diçiéndoles el rey que mirasen lo que hablaban,
Que si deçían mentira ella lo declaraba.
193.  Quien con el rey habla guárdese de mentir,
Ni en su razón non quiera mentir,
Porque cuando lo façía hacíala retinnir,
E ella le decía verdad sin cuentradeçir.
194.  Díjoles el rey: «¿De quién sedes filhos,
O de qué linaje sedes venidos?
Veos yo de gran fuerza, fermosos e cumplidos,
Quiero que me lo digades, e seremos amigos.»
195.  Ellos le dijeron: «Nosotros, Sennor,
Somos de profeta, creyente al Criador;
De Yacop somos filhos, creyente al Criador,
E venimos por pan si hallamos vendedor.»
196.  E firió el rey en la mesura e fízola sonar,
Pónela a su orelha por oír e guardar,
Díjoles el rey, e non quiso más dudar:
«Según diçe la mesura, verdad puede estar.»
197.  Díjoles el rey: «¿Cuántos sos, amados?»
Ellos le dijieron: «Éramos dose hermanos,
Al uno se comió el lobo, según nos cuidamos,
E el otro queda con él, su amor acabado.»
198.  Díjoles el rey: «Prometo al Criador,
Sino por acatar a vuestro padre e sennor,
Yo os tendría presos en cadena con dolor,
Mas por amor del viejo, enviaros he con honor.»
199.  Ellos dijieron: «Sennor, rogárnoste en amor,
Por el Sennor del mundo, que le dió honra e valor,
Nos quieras enviar a nueso padre e sennor,
E habrás gualardón e merçed del Criador.
200.  E non cates a nos mas al viejo de nueso padre,
Porque es hombre muy viejo e flaco en verdad,
Que si tú le conoçieses, querríasle honrar,
Porque es hombre muy sano e de buena voluntad.»
201.  «Yo no cato a vosotros, mas a quien debo mirar
E aquel hombre bueno que me venides a rogar,
Alláh me traiga en tiempo que yo lo pueda honrar,
Que como façe filho a padre, yo así lo quiero far.
202.  Saludadme al viejo, a vueso padre el cano,
E que me envíe una carta con el chico, vueso hermano,
E qué fue de su tristesa que ha tornado en vano;
E si aquesto olvidáis, no os daremos grano.
203.  Mas en vosotros no me fío ni me caye en grado,
Mas porque a mí seya çierto, quede el uno restado
Hasta que venga la carta con el chico, vueso hermano,
Y en esto echad suertes cuál quedará arrestado.»
204.  E cayó la suerte a uno que decían Simeón,
El que cortó la soga a Yusuf la sazón
Cuando lo echaron en el pozo, y cayó allí el varón,
E hubo de fincar ende con la dicha condiçión.
205.  E luego el rey mandó la moneda dellos ser tomada,
E luego a cada uno en su jaco ligada,
E ellos no se dudaban nin de habían cuidado,
Fizólo el rey porque tornasen de grado.

A tornada a casa
206.  E espidiéronse del rey, e vinieron muy pagados,
E contaron al su padre del rey e sus condados,
Que nunca vieron tal rey, e de tantos vasallos
E de buena manera e de consejos sanos.
207.  E que se verificaba en todo su afer
A su padre Yacop, en honra e saber,
Quien no lo conoçiese e lo fuese a ver,
Entendería que es profeta, e habríalo a creyer.
208.  Desataron los sacos del trigo, e hubieron catado,
Fallaron la cuantía que hubieron llevado;
Dijeron a su padre : «Este es hombre abonado,
Que sobre toda la honra la cuantía nos ha tornado.
209.  Mas sepades, padre, que él os envía a rogar
Que le envíes a vuestro filho, e non le queráis tardar,
Con una carta escripta de todo vueso afar:
Padre, si no nos lo dades, no nos cabe más tornar.
210.  Ni nos dará del pan ni seremos creídos;
Padre, si nos lo dades seremos guaridos;
Ternemos nuestra fe e seremos creídos,
E trairemos del pan e ganaremos amigos.»
211.  Díjoles el padre: «No lo podría mandar;
Este es mi vida, e con él me he de conhortar,
Ni en vosotros yo non quiero mis fiar,
Porque antes de agora me hobiestes a falsar.
212.  Cuando llevastes a Yusuf e no me lo tornastes,
Quebrantastes vuestra fe e vuestros homenajes,
Perdistes a mi filho como desleales,
Yo me quiero guardar de todas vuestras maldades.»
213.  Por mucho que le dijieron, él no lo quiso far,
Ni por ninguna vía lo quiso otorgar;
Hobiéronse de sofrir, e no ya quisieron tornar,
Fasta que el pan fue comido, e no ya había qué amasar.
214.  E la hora tornaron a su padre a rogar
Que les diese a su hermano e los quiera guiar;
Que al buen rey prometieron de sin él no tornar,
E quellos lo guardarían sin ninguna crueldad.
215.  Tanto le dijieron e le fueron a rogar,
Que viendo la gran fortuna, hóbolo de otorgar,
E ellos le prometieron de muy bien le guardar
E de no volver sin él jura le fueron a far.

A carta de Yacop
216.  E a uno de sus filhos fizo façer un escripto,
En el cual deçía: «A tú, rey de Egipto,
Salud e buen amor de Yacop el tristo,
Yo te agradezco e tu fecho e tu dicto.
217.  A lo que me demandas, qué fue de mi estado,
Sepas que mi vejez e mi bien he logrado,
O la mi çeguedad, que ya soy quebrantado,
Primero por pavor del Criador honrado,
218.  E por Yusuf, mi filho, parte de mi corazón,
Aquel que era fuerza de mi en toda sazón,
E era mi amparo, e perdilo sin razón,
No sé, triste, si es muerto o vivo en prisión.
219.  Entiendo que soy majado del rey çelestial;
E ansí, que deste mi filho tomes mançilla e pesar,
E lo que yo te ruego, como a rey natural,
Que me vuelvas a mi filho, ca por él soy yo mortal.
220.  Que si no por este filho, yo ya sería finado;
Que él me daba conhuerto de Yusuf, el mi amado,
Yo te lo envío en fe que me lo tornes privado,
Enguárdete el Alláh, sennor apoderado.»
221.  De que la carta fue fecha, dijoles él de grado:
«Filhos, los mis filhos, complid el mi mandado;
No dentréis por una puerta, mas por muchas privado,
Porque sería mejor, porque ansí lo he probado.

Tornan a Egipto con o fillo menor
222.  Despidiéronse de su padre, e fueron con alegría;
Caminaron todos juntos la noche y el día,
E llegaron a la cibdat con la calor del día;
E el rey, como lo supo, hubo gran mejoría.
223.  E mandóse adrezar el rey de ricas vestiduras,
E a toda su gente muy ricas cabalgaduras,
Enbalsamienta de oro e safomerios de gran mesura,
De diversas maneras, y olores de gran altura.
224.  Cuando fue acabado lo que el rey hobo mandado,
Mandó que dentrasen delante de él privado,
E cuando ellos iban por la corte dentrando,
Echóles palmas el chico en las loores de grado,
225.  E besóles por su cara e por su vestidura;
Reblábanlo los otros que haçia gran locura.
Diciendo: «¿Qué haçes, loco, sin cordura?
¿Entiendes que por ti han puesto aquesta fermosura?»
226.  Díjoles: «Hermanos, ruégoos no vos quejedes;
Oíd mi razón, que luego la sabredes;
Mas conviéneos, hermanos, que os aparejedes,
Porque entienda el rey que parientes buenos tenedes.»
227.  E conoçieron todos que tenía razón,
Tomaron su consejo como de buen varón,
E fueron delante el rey con buena condiçión,
De parte del padre era la su generación.
228.  Tanto era el rey de apuesto, que no lo conoçían;
Unos çertificaban, y otros no podían,
E el rey se sonrió, e dijo qué querían
O de qué tierra eran, que buena gente pareçían.
229.   E ellos le dijeron del afar pasado,
De cómo traían la carta con el chico su hermano;
Ansí como prometieron, con homenaje dado.
Pusiéronle delante e plaçióle de grado.
230.   Traía con él una carta escreipta.
Del estado de su padre e de su vida feita;
El rey, cuando la leyó, lloró con gran mançilla ,
E encubrióse de los otros, que ellos no lo vían.

O banquete
231.  E luego mandó el rey a todos sus menesteras,
De embasillamiento de oro que henchiesen las mesas,
E otras tantas de plata de diversas maneras,
E mandóles asentar a que comiesen en ellas.
232.  E deque fueron sentados, mandó que los sirviesen,
E mandó el rey que de dos en dos comiesen,
Ansí como naçieron, que ansí lo fiçiesen,
Porque a él le pareçía que no se ende estoviesen.
235.   De que vieron de comer entre dos una escodilla,
Hubo de fincar el chico con su mano en la mejilla,
Porque fincaba solo, triste con mançilla.
Por tristeza de su hermano, que eran de una naçida.
234.  E vedósele el comer, por dolor de su hermano,
Porque cada guno comía con su par cormano.
Llorando con tristeza, y él su meollo vano,
E dejó de comer el buen filho del cano.
235.  Cuando aquesto hobieron fecho, cayó amorteçido,
E el rey, cuando lo vido, a él fue arremetido;
Tomólo de la mano, e honrólo el valido...
236.  Dijo el rey: «Amigo, ¿quién te ha ferido?»
Dijo él: «Vos sos, sennor cumplido,
Que me membrastes a mi hermano el bellido,
El cual mi corazón no lo echó en olvido.»
237.  Dijo el rey: «Amigo, ¿quiérasme perdonar?
Que yo no sabía quién eras ni de qué lugar.
Pues que tú fincas solo, habréte de acompannar
En lugar de tu hermano, con tú quiero yantar.»
238.  Sirvióle el rey de muy buena voluntad.
E mandó que le parasen mesa de gran beldad,
Que quiere comer con él, que le había piedad.
Tanta fué la bondad del rey, y honra que le fue a dar,
239.  Que le quitó la ira, e comió con él de grado;
Sus hermanos, que lo vieron, tomaron mal cuidado;
E por invidia quisieran haberlo matado;
Diciendo unos a otros: «Aqueste nuestro hermano
240.  Allá con nuestro padre luego fará gran día,
De que seremos en nuestra tierra e él todavía.
—Yo comí con el rey porque lo merecía,
E aquestos a mis piedes de noche e de dia.—»

Charran Yusuf y Benchamín
241.  Díjole el rey si había moyer e filho;
E él le dijo: «He moyer con tres ninnos;
Por deseo de Yusuf, púseles nombres piadosos,
Al cual mi corazón no le echa en olvido,
242.  Al uno diçen Lobo, e al otro diçen Sangre,
E al otro diçen Yusuf, filho de buena madre,
Esto porque dijieron mis hermanos a mi padre
Que el lobo maldito en Yusuf se fue afariado.
243.  Trayeron en sangre la su camisa clara,
E yo con aquestos nombres no olvido su cara;
No lo olvido ni de noche ni de día encara,
Porque él era mi vida e era mi ampara.
244.  Naçimos dambos juntos en el vientre de mi madre,
E húbose de perder en el tiempo de mi padre;
No sé, triste, si es muerto o vivo en tierra o mare,
Habéismelo mandado, e fiçísteme pesare.»
245.  E aquejósele al rey a la hora el corazón,
E quiso echar voçes e encubrir la razón,
E tomólo de la mano e apartólo a un rincón;
E díjole el rey e hablóle como varón.
246.   Dijole el rey: «¿Conóçesme, escudero?»
E él le dijo: «No, a fe de caballero.»
Dijo: «Yo soy Yusuf, yo soy tu hermano çertero.»
E abrazáronse dambos e andarían un millero.
247.  Tanto tomó del gozo con Yusuf su hermano.
Que cayó amorteçido el su meollo vano;
E el rey, como le vido, tomóle de la mano.
Dijoles: «No hayas miedo mientras yo seya sano.»
248.  Apartólo el rey, e díjole esta razón:
«Yo quiero que finques con mi en toda sazón;
No lo sabrá ninguno, muyer ni varón;
Yo haçerlo he con buen arte e muy buena razón.
249.  E por farlo más secreto, te fago sabidor,
Porque non hayas miedo ni ninguna temor;
Yo mandaré meter la mesura de valor,
Dentro en el tu saco, e esto por tu amor.»

As trazas de Yusuf
250.  Ninguno sabía del rey la poridat,
E envióles a todos de buena voluntad:
Caminaron todos juntos, toda la hermandad,
Ed allí oyeron voçes de gran crueldad.
251.  E paráronse todos a ver qué querían,
E vieron que era el rey con gente, que corrían,
Disiendo: «¡Guardaos, traidores, que habéis hecho falsía!
Mala obra obrastes al rey todavía.»
252.  Quedáronse todos cada guno espantado
Del dicho que oyeron a tan mal airado;
E dijieron todos: «Aún ganades gran pecado,
De llamarnos ladrones no siéndonos probado.
253.  Deçidnos, ¿qué queredes o qué demandades,
O qué os han furtado, que ansí os aquejades?»
E ellos les dijieron: «La mesura vos tomastes,
La que decía al rey todas las verdades.
254.  Déla quien la tiene, e albriçias le daremos
Un cafiz de trigo del mejor que tenemos.»
E ellos les dijieron: «Por la fe que tenemos,
No somos mal fautores, que nos non lo faremos.
255.  No venimos de natura de facer desaguisados;
No lo habernos fecho en el tiempo pasado;
Esto bien sabedes, pues nos lo habéis probado;
No nos quejéis aquejamiento airado.»
256.  E dijo un caballero aquesta razón:
«Amigos, si mentedes, ¿qué será en gualardón?»
E ellos les dijeron: «Cativo quede el ladrón,
Al uso de la tierra con muy buena razón.»
257.  Buscaron los sacos del trigo, e cada uno privado.
Dejáronse en tal mente el del chico atado;
Sus hermanos, de que lo vieron, tomaron mal cuidado,
Porque como su saco no lo habían buscado.
258.  Dijieron al rey, e también a su caudillo,
Por qué no habían buscado el saco de su hermanillo;
Dijieron ellos: «Antes vamos al castillo.»
E ellos mesmos le buscaron, e fallaron el furtillo.
259.  E de que vieron ellos todos los hermanos
Que era la mesura, quedaron espantados.
Dijieron:«¡Oh hermano! cómo nos has aviltado;
Que te habé acontecido, quedamos deshonrados.»
260.  Dijo: «Hermanos, ruégoos no vos aquejedes;
Oídme razón, que luego lo veredes,
Que yo culpa no vos tengo, o luego lo otorguedes;
No lo querría far por cuanto vosotros tenedes.
261.  Mas acuérdeseos, hermanos, cuando fallastes la cuantía,
Cada uno en su saco, no supiéndola aquel día.
Si aquello vos furtastes, de noche o de día,
Ansí he furtado yo la mesura todavía.
262.  Si decís que no sabéis, tampoco sabo yo,
Que aquesto nunca furté, ni nunca tal fiçe yo.»
Sus hermanos, que lo vieron ansí razonar,
Luego con aquello hubieron a sosegar.
263.  Dijieron: «Sennor, si has furtado, no lo hayas a maravella;
Que un hermano tenia de muy mala pelella;
Cuando era chico, furtónos la çinta bella;
Ellos eran de una madre, e nosotros non de aquella.»
264.  E sonrióse el rey dentro en su corazón,
De la palabra mala dicha a sin razón.
Díjoles el rey: «Yo vos digo la sazón,
Que todos a mi tenedes trazas de ladrón.»
265.   E mandó que lo tomasen e lo levasen rastrando,
Mas no de manera que lo había mandado.
Mas porque sus hermanos fuesen çertificados
Que lo levaban preso, e esto mal de su grado.

Sigue a traza
266.  Mandólo el rey levar a su cámara real
Fasta que sus hermanos fuesen a yantar;
E cuando fueron idos e mandados del lugar,
El rey se fue aprisa a su hermano a fablar.
267.  E tomáronse los dos luego de mano a mano,
Disiéndole el Rey: «Yo soy Yusuf, tu hermano,
El que fue perdido de mi padre el cano,
El cual por mi es triste, e yo por él no soy sano.»
268.  Mandólo adrezar el rey de nobles pannos privados,
Los mejores que había en todos sus reinados.
Dijole el rey: «Hermano acabado,
Ruégote que te alegres e fagas lo que mando.
269.   Ir he a nuesos hermanos, y veré en qué andan,
O qué querrán façer, e veré qué demandan.»
Cuando el rey fue a ellos, fallólos que pensaban.
Tristes e mal andantes, con vergüenza andaban.
270.   Firió el rey en la mesura, como de primero,
El son escuitaba el buen rey verdadero,
Disiéndoles: «¿Qué dice este son çertero?»
E dijiéronle ellos: «No lo entendemos a fe,caballero.»
271.  «Diçe aqueste son que todos habéis pecado,
De treinta annos acá, que no os habéis tornado.»
E comenzaron de plorare dijieron: «Sennor honrado.
Quiérenos perdonar, e del mayor ende habrás grado.
272.   E no cates a nos, que andamos en vano;
Mas cata a nueso padre, que ya es anciano;
Que si tú le conoçieses a nueso padre el cano,
Luego le enviaras al preso nueso hermano.»
273.  E cuando oyera el nombre de Yacop nombrar,
Afligiósele el corazón, e el rey cuidó llorar;
Díjoles: «Amigos, si no fuera por acatar
A vueso padre Yacop, yo vos faría matar.»
274.  Díjoles el rey:«Id vuesa carrera;
No vos he menester por ninguna manera;
Vueso padre me rogó por su carta verdadera
Que luego os enviase en toda manera.»
275.  Volviéronse al rey; de cabo a rogar
Que les diese a su hermano e los quiera guiar.
Que a su padre prometieron de sin él no tornar,
E que tomase al uno dellos, e lo pusiese en su lugar.
276.  Díjoles el rey. «Eso no sería razón,
Que yo tomase al cativo e dejase al ladrón;
Id de aquí, no me enojéis, que me haçéis gran sermón,
E empezad de caminar; que no habréis más razón.»

Os chirmans charran entre ers y reclaman a su chirmán
277.   Apartáronse a consejo, en qué manera farían,
O a su padre qué razón le darían,
O si por fuerza de allí lo sacarían,
E la fe que dieron como se la tendrían.
278.  Comenzó de deçir Yudas el mayor;
«Id a vueso padre e contadle la razón,
Que su filho ha furtado, fízonos deshonor,
Que el rey lo tiene preso por furto de grand valor.
279.  Porque sepades, hermanos, que yo de aquí no partiría;
Que todos le prometimos de no façerle falsía,
Ni a nueso padre mentir no se podría;
Fasta que el rey lo mande, yo de aquí no iría.
280.  Mas fagamos tanto, si nos caye en grado,
Volvamos al rey, e roguémosle privado,
E si no lo quiere façer, pongamos hi recabdo,
Combatiremos el castillo, en la çibdad entrando.
281.  Yo fallo en la cibdad nueve barrios granados,
E el palacio del rey es al un costado,
Yo combatiré al rey e matar le he a recabdo,
E vosotros a la cibdad , cada uno a su barrio.»
282.  E dentró Yudas al rey, sannudo como un león,
Dijo: «Ruégote, rey, que me dedes un don,
Que me des a mi hermano, e habremos gualardón;
E si no lo quieres façer, tomar non quieras honor.
283.  Que si echo una voz, como façe el cabrón,
No fincará en la comarca mujer ni varón,
Ni aun prennada, que no mueva a la sazón,
Todos amorteçidos caerán a baldón.
284.  Díjoles el rey : «Faced lo que querredes;
Que en mal grado os lo pongo, si vos no lo façedes;
Que si vos sois de fuerza, otros end fallaredes,
Que en lugar sois agora o menester la habredes».
285.   Yudas se ensannó dél una sanna muy airada,
Et tomó una muela mucho grande e pesada,
Echóla por cima el muro, como si fuera manzana;
Mandóla volver el rey a su lugar sitiada.
286.  Allegóse el rey a la muela privada,
E puso el pié en el olho e echóla muy airada ,
Muy alta, por çima el muro donde era posada,
E fizólo ligieramiente sin la falda arremangada.
287.  Yudas en aquella hora empezóse de ensanyar,
E el rey, como lo conoçía, dejóle bien hinchar,
E cuando entendió que había de vaçiar
Asennó a su filho que lo fuese a tocar.
288.  E levantóse su filho, e fuelo a tomar
Delante del Rey su padre lo fue a levar,
E luego la sanna se le fue a quitar,
E también la fuerza le fue a faltar.

Os chirman s'arrepienten
289.  Fue a buscar a sus hermanos, e non dubdó cosa,
«En mi alma me ha tocado esta criazón donosa,
Entiendo que es criazón de Yacop, esa barba canosa.»
E fuelos a buscar por la çibdad fermosa.
290.  E cuando los falló dijo : «Hermanos, ¿quién me ha tocado?»
Ellos le dijieron: «No nos, a la fe, hermano.»
Dijo:«Çierto yo soy, según mi cuidado,
De la crianza de Yacop anda por el mercado.»
291.  Allí fabló Yahuda a todos sus hermanos:
«Este es el consejo de los hombres malos;
Cuando yo vos deçía no seyamos yerrados,
E no me quisistes creyer, caímos en los lazos.
292.  Cuando yo deçía algún bien, no me queríais escuchar,
De mi padre me pasa cuanto me puede pasar,
Roguemos al Criador que nos haya piedad ,
E también al noble rey que nos quiera perdonar.»
293.  Alli fue a hablar Yudas el mayor:
«Vamos delante el rey con muy fermosa razón,
E de cualquiera manera demandémosle perdón,
Querria que fuésemos fuera del reino del león.»
294.  E fueronse al rey, e díjiéronle esta razón:
«¿Quieres acatar primero al Criador
E a nueso padre Yacop, de Alláh conocedor?»
Díjoles el rey: «Guerra me hiçistes y error.
295.  Yo os quise mostrar mi fuerza e mi ventura,
Porque entendiésedes todos con seso e cordura
Que la nuestra fuerza nos sobra por natura.»
E perdonólos el rey, e asentóse la mesura.
296.  Ellos estaban alegres, porque el rey los ha perdonado,
E díjoles el rey: «Amigos, la mesura me ha fablado;
E dice que ad aquel vueso hermano en un pozo habéis echado;
Yo creo que lo fiçistes, e eso mal su grado.
297.  E cuando lo sacastes, por mal preçio fue vendido.
Disteslo por veinte dineros, como mozo abatido.»
«Rogámoste, sennor, que seamos creídos,
No creyas tales malezas, de tal parte no venimos.»
298.  E sacó el rey una carta que tenía en alzado,
Escripta en hebráico del tiempo pasado;
De cómo lo vendieron e lo hubieron mercado,
Guardada la tuvo el valido fasta daquel estado.
299.  Yudas tomó la carta e leyó los dictados,
Llorando de sus olhos, todos maravillados;
Diçiendo: «¿Quién dió esta carta al rey en sus manos?»
Díjoles el rey: «Non seyades dudados.»
300.  Dijieron: «Sennor, aquesta es la carta
Del cativo que teníamos, e dímosla por falsa.»
Yudas leyóla toda de sin falta;
Díjoles el rey: «Sois de muy mala casta.»
301.  E firió el rey en la mesura como de primero,
E el son escuitaba el buen rey verdadero,
Disiéndoles enpués: «Diçe este son çertero
Que aquel vueso hermano es vivo e caballero.
302.  Además sinifica que él çierto non es muerto,
E que aún vendrá con muy gran conhuerto,
E dirá a todas las gentes los que se habían vuelto,
E a todos los de la tierra los que le han fecho tuerto.
303.  E dirá aqueste son, que todos sois pecadores,
E que a vueso padre hiçisteis malas labores,
E que es la su tristeza por los vuesos yerrores,
Cada día le entristeçedes, como facen traidores.»

Yusuf amenaza a os suyos chirmans mas lis perdona
304.  E el rey, quando aquesto vido, llamó a sus privados,
Que veniesen los ferreros e les cortasen las manos,
E ellos, desque los vieron con cuchillos e mazos,
Dijieron: «Perdidos somos por nuesos pecados.»
305.  E dijieron al rey: «Si nosotros lo viésemos,
La tierra que él pisase todos la besaremos;
Mas conviénenos que nos remediemos
E mejoremos ventura, e todos escaparemos.»
306.   E perdonólos el rey, pues que conoçieron
Que andaban yerrados, e se arrepintieron,
E fiçieron buenas obras, e ansí lo prometieron,
E fueron a su padre, e grande alegría fiçieron.

Tornan ocho chirmans a casa
307.  Alli se fue a quedar Yudas, e Simeón,
E no fueron a su padre más de ocho, non,
E el padre, cuando los vido, dijo aquesta razón:
«No habedes vergüenza de mujer ni de varón.
308.  ¿Qué son de vuesos hermanos, el mayor e menor.
Candela de mis olhos, que por él soy con dolor?»
Díjiéronle: «Padre, la mesura furtó al emperador,
El rey lo habría muerto, sinon fuera por tu amor.
309.  Y quedan por tu vergüenza Yudas e Simeón,
Non quisieron venir por ninguna razón.»
E díjoles el padre: «Venides con traiçión,
De guisa faredes que non de quedará morgón.
310.   Cada dia menguades, e creçe mi tristura,
E aún testiguades firmemente en locura
Que mi filho furtó al rey la mesura.»
E dijiéronle: «Padre, lo que vimos es çierto todavía.»
311.  E fízoles una carta para daquel rey honrado;
Enviábale a deçir que buscasen a su hermano,
A Yusuf el chico, el malaventurado,
Por do quiera que pasasen siempre preguntando.
312.  E dijiéronle: «Padre, volved en vuesa cordura,
Agora no os hi mentedes de muertos sin figura.»
Díjoles: «Façed lo que yo mando; que yo sé de la altura
Lo que vosotros no sabéis, de buen Sennor de natura»

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