domingo, 18 de agosto de 2013

CANTAR DE RONZESBALS

Planto de Carlomagno, miniatura d'o sieglo XIV

N'abemos bels trozez d'iste biello cantar de chesta d'o sieglo XIII sobre a baralla de Ronzesbals.

I Planto por Turpín
raçonose con eylla, como si fuese biuo:
«Bueno pora las armas, mejor pora ante Ihesuchristo,
consejador de pecadores e dar...tanto....da....
el cuerpo priso martirio por que le... lon... io
¿Mas quién aconseyara este uiejo mesquino,
que finca en gran cuyta con moros en periglo?»
Aqui clamó sus escuderos Carlos el enperante:
«¡Sacat al arçebispo desta mortaldade;
leuémoslé a su tierra a Flanderes la ciudade!»

II Planto de Carlomagno por Oliveros
El enperador andaua catando por la mortaldade
vido en la plaça Oliueros o yaze
el escudo crebantado por medio del braçale;
non uio sano en eyll quanto un dinero cabe;
tornado a orient como lo puso Roldane.
El buen enperador mando la cabeça alçare
que le limpiasen la cara del poluo e de la sangre.
Como si fuese biuo començolo de preguntare:
«Digádesme, don Oliueros, cauayllero naturale,
¿dó deyxastes a Roldán?, digádesme la uerdade.
Quando uos fiz compaineros diestesmes tal omenaje
por que nunca en vuestra vida non fuésedes partidos maes.
Dizímelo, don Oliueros, ¿dó lo ire buscare?
Io demandaua por don Roldán ala priesa tan grande.
¡Y a mi sobrino, ¿dónt vos ire buscare?»

III Trobada de Roldán. Planto d'o emperador
Vio un colpe que fizo don Roldane
«Esto fizo con cuyeta con grant dolor que auiáe.»
Estonz alço los ojos, cató cabo adelante,
vido a don Roldán acostado a un pilare,
como se acosto a la hora de finare.
El rey quando lo uido, oit lo que faze,
arriba alçó las manos por las barbas tirare,
por las barbas floridas bermeja sayllia la sangre;
esa ora el buen rey oit lo que dirade,
diz: «¡muerto es mio sobrino, el buen de don Roldane!
Aquí veo atal cosa que nunca vi tan grande;
Yo era pora morir, e uos pora escapare.
Tanto buen amigo uos me soliádes ganare;
por uestra amor arriba muychos me solían amare;
pues uos sodes muerto, sobrino, buscar me an todo male.
Asaz veo una cosa que sé que es uerdade:
que la vuestra alma bien sé que es en buen logare;
mas atal uiejo mezquino, ¿agora que faráde?
Oi e perdido esfuerço con que solía ganare.
«¡Ay, mi sobrino, nom me queredes fablare!
Non vos ueo colpe nin lançada por que ouiésedes male,
por eiso non vos creo que muerto sodes den Roldane.»

IV Sigue o lamento
Deysámos uos ne açaga donde prisiestes male;
¡las mesnadas e los pares anbos uan ayllae
con vos, e amigo, por amor de a uos goardare!
Sobrino, ¿por esso non me queredes fablare?
Pues uos sodes muerto, Françia poco vale.
Mío sobrino, ante que finasedes era yo pora morir maes.
Atal uiejo meçquino, ¿qui lo conseyárede?.

V Chubentú de Carlomagno
«Cuando fui mançebo de la primera edade,
quis andar ganar preçio de Françia, de mi tierra natural;
fuime a Toledo a seruir al rey Galafre
que ganase a Durandarte large;
ganéla de moros quando mate a Braymante,
dila a vos, sobryno, con tal omenage
que con uuestras manos non la diésedes a nadi;
saquélas de moros, uos tornástela aylae.
«¡Dios vos perdone, que non podiestes maes!».
Con uuestra rencura el coraçon me quiere crebare.
Sallime de Françia a tierras estraynas morare
por conquerir prouençia e demandar linaje;
acabé a Galiana, a la mujer leale.

VI Conquistas de Carlos y Roldán
Naçiestes, mi sobrino a .XVII. aynos de edade,
fizuos cavayllero a un precio tan grande.
Metime al camino, pasé ata la mare,
pase Jherusalem, fasta la fuent Jordane;
corriemos las tierras deylla e deylla parte.
«Con vos conquis Truquia e Roma a priessa daua.
Con uuestro esfuerço ariba entramos en Espayna,
mataste los moros e las tierras ganavas,
adobé los caminos del apóstol Santiague;
non conquis a Çaragoça, ont me ferió tal lançada».

VII Calomagno se priba
¡Con tal duelo esto, sobrino, agora non fues biuo!
«D´aquestos muertos que aquí tengo conmigo
agora ploguies al Criador, a mi seynnor Jhesuchristo
que finase en este logar, ¡que me leuase contigo!
dizirme ias las nueuas, cada uno cómo fizo.»

VIII Planto d'o duque Aimón por Reinaldos de Montalbán
Dexemos al rey Karlos fablemos de ale
digamos del duc Aymón, padre de don Rinalte.
Vido yazer su fijo entre las mortaldades;
Despeynós del cauayllo, tan grant duelo que faze,
alçoli la cabeça, odredes lo que dirade:
«Fijo, vuestras mannas ¿qui las podriá contare?
que cuerpo tan caboso omen non uió otro tale
¡Vos fuerades pora biuir, e io por morir máes!
Mas atal viejo mezquino siempre aura male.
Por que más me conuerto por que perdoneste a Roldane.
¡Finastes sobre moros, uuestra alma es en buen lugare!.
¿Qui leuara los mandados a uuestra madre a las tierras de Montalbane?.»
El duc fiziendo su duelo muyt grande,
veniáli el mandado que yazía esmortecido el emperante.
Mandó sacar el fijo de entre las mortaldades.
Venía el duc Aymón, e ese duc de Bretayna
el cauayllero Belart, el fi de Terryn d´Ardeyna;
vidieron al rey esmortecido estaua,
prenden agoa fria, al rey con eylla dauan.

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